Los verdaderos héroes anónimos son los amigos silenciosos.

Existen amigos silenciosos, que escuchan cuando nadie más está, que consuelan cuando los demás reprochan y que guardan tu dolor en ese espacio que la inesperada amistad ha creado entre los dos. Hay amigos silenciosos que no le temen a tus fantasmas y que comprendiendo tu locura, no hacen menos ninguno de tus problemas. Amigos silenciosos que no caen en los clichés de la amistad y que incluso negarían que tal existe con sus palabras por el simple hecho de evitar una conversación en la que agradezcas su labor, pues estos amigos silenciosos muestran su grandeza de corazón con sus acciones, las cuales le quitan el vacío a sus palabras para convertirlas en el más precioso apoyo que pueda existir.
Gracias, mi amigo silencioso. Gracias, porque cuando recurro a ti es porque no encuentro la salida y estoy dispuesta a rendirme. Gracias porque dentro de ti, detrás de la fachada desinteresada se encuentra la mayor muestra de humildad que he conocido jamás: el creer no poseerla. Porque piensas que tus palabras son mínimas, sin darte cuenta de las veces que me has salvado la vida.
Gracias porque me has demostrado que la pureza se lleva en el corazón y no en el cuerpo. Porque me has demostrado que a pesar de nuestras batallas es posible no corromper nuestra alma y que siempre; siempre habrá un camino para volver a casa. Gracias porque tu fortaleza es un impulso a seguir adelante, porque me enseñas la vitalidad de amarnos a nosotros mismos y nunca rendirnos.
Gracias amigo silencioso, por no rendirte jamás.

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