Quédate con aquél que cace tus fantasmas y no con quién intente evitarlos. Enamórate de aquél que baile con tus inseguridades, cante tus virtudes y encuentre el misterio dentro de tus ojos. Ese que camine con el corazón en la mano, dirigiéndose a tus labios y una vez que llegue, sin necesidad de tocarte, los bese con su mirada y que esa misma mirada atraviese hasta lo más profundo tu ser… Quédate con la persona que encapsule la eternidad en una sonrisa y en lugar de secarte las lágrimas, se beba tu tristeza.