Lecciones que aprendí demasiado tarde por Meggie Royer

Disclaimer: Traducción, nada es mío, original click aquí.

Algunas veces las personas no te aman como deberían

porque no saben como amarse a sí mismas.

Incluso las medusas desearían poder voltear las cosas

y dañarse a sí mismas de vez en cuando.

Sabes, jamás he visto a un superhéroe

que no tuviera un corazón ondeando una bandera blanca

de rendición en su interior.

Quizá la risa es la manera en que las cuerdas vocales hacen el amor.

Y esas sonrisas que luchan para

llegar a la comisura de la boca, son como esos niños

que eran demasiado débiles para resistir en los pasamanos

por más de veinte segundos en el área de juegos.

Las marcas de nacimiento son solamente la manera que la piel tiene

de marcar el mapa del tesoro dentro nuestro.

Así que créeme cuando te digo que lo de afuera

sí importa algunas veces.

Solo porque tu llamada se fue al buzón de voz

no quiere decir que del otro lado no hay alguien

deseando tener el coraje

de contestar el teléfono.

Algunas veces tu corazón puede sentirse tan pesado,

como un camión de carga; pero eso solo quiere decir

que hay muchos rayos de luz trabajando para sostenerlo.

Y cuando un hombre te espera en un estacionamiento oscuro

tienes que saber que no deberías tener que sostener tus llaves

como un arma para mantenerlo alejado;

toda esa luz dentro de ti

debió haber puesto sus ojos en fuego.

Perdonar no es bajar el arma,

es aprender a besar a la otra persona

soltando el gatillo.

Usa tu pintura de guerra.

Y algunas veces tienes que recordarte a ti mismo que tú eres quien te levanta durante el dolor. Tú eres quien se sienta con el cuerpo frío en el suelo de la regadera y lo levanta. Tú eres quien lo alimenta, quien lo viste y lo mete a la cama, y debes estar orgulloso de eso. Tener la fuerza de cuidarte a ti mismo cuando todo a tu alrededor está intentando consumirte es la cosa más valiente en el universo.

Quiero.

Quiero creer lo imposible, vivir lo improbable y saborear lo prohibido. Aventurarme a lo desconocido y olvidar lo común. Quiero dejar atrás la monotonía y deshacerme de las rutinas. Quiero largarme de aquí y jamás regresar. Conocer mil personas y un millón de lugares. No quedarme en ninguno y seguir adelante. Quiero olvidar lo que siento y sentir que lo olvido, ver como se aleja y quedarme sola, conmigo. Quiero volar por los cielos y nadar en cien mares, correr por pastizales y no pensarte. Quiero dejar de recordarte en cada línea que escribo, en cada pensamiento que concibo y en cada respiro. Quiero recorrer todo el mundo en un bicho amarillo y parar cuando tu música ya no entre en mis oídos.

Quiero tantas cosas y puedo tan pocas. Quiero pedir miles de deseos, pero no hay ningún genio.

Quiero dejar atrás la realidad y olvidar… Viajar sin copiloto y sentir que no estás.

Constante e inconstante adiós

A veces es irónico. A veces siento que siempre supe que esto pasaría, exactamente de esta manera. A veces tengo la certeza del adiós…Algunas veces, lo único que queda por hacer es secarse las lágrimas, sonreír y seguir adelante. Curarte las alas y nunca dejar de volar. Perderse en algún cielo estrellado, esquivando el rastro que dejan aquellos fugaces deseos ajenos y subir cada vez más.Siempre queda el recuerdo: quizá en forma de sonrisa, quizá en forma de cicatriz… Quizá en forma de advertencia.Nunca queda el rencor. Nunca queda el coraje manchando las hermosas memorias, nunca. Sin embargo el dolor permanece. Atraviesa el corazón y se queda ahí, encajado. Queda el dolor de saber que no se es merecedor de la verdad.¿Es posible olvidar? No lo creo. Pero seguir adelante sí lo es.

10 cosas que le diré a mi futura hija. By Julia LaValley

  1. No salgas con un chico al que no le importa cuál es tu canción favorita. El chico al que no le importe que melodías encienden las cuerdas de tu corazón con amor y asombro mientras ves las luces de la calle pasar en el último tren hacia tu casa, no le importará cuando sean las 2 de la mañana y tu corazón se esté rompiendo.
  2. No dejes que nadie te doble como la bufanda del invierno pasado y te guarde con otras más en una caja con etiquetas. Incluso cuando hay truenos y el cielo está llorando, tú eres el vestido de verano favorito de tu madre. Debes llevarte a ti misma como si lo creyeras.
  3. Todos somos historias. Escribe la tuya como quieras. Haz que el capítulo de hoy sea acerca de tomar a propósito el autobús equivocado y así descubrir una pequeña tetería azul, o hacer corazones de origami una y otra vez sentada junto a tu ventana. Solo asegúrate de que sea algo que disfrutarías leer.
  4. Siempre intentaré salvarte.
  5. Algún día, tendrás 19 años y te sentirás perdida y con el corazón roto y pensarás en un lugar que viste en la televisión o escuchaste o leíste en un libro o del que viste una foto. Sentirás que tu corazón se cae hacia tu estómago. Ve a ese lugar. Por un día, un mes, por siempre, pero es importante que vayas.
  6. El mundo es hermoso. No dejes que el vagabundo afuera de la tienda o las historias de armas y bombas en la televisión te hagan creer lo contrario. Todos estamos tan perdidos. Todos nosotros. Todos lo demostramos de maneras diferentes. Yo escribo malos poemas. Otros inician guerras. No hay maldad inherente, solo gente buena intentándolo con mucha fuerza.
  7. Amo todo acerca de ti.
  8. El dinero convierte a las personas en mentirosos y fantasmas emocionales. Las calificaciones son una inexacta representación de ti. Mide el valor de tu vida en cuántas veces casi pierdes la vida a causa de la risa, en cuántos libros has cerrado con lágrimas de alegría en los ojos, en la vida de cuantas personas has llevado gozo, cuantos malvaviscos has comido o países visitado.
  9. Nunca dejes que te digan que dejes de llorar. Llora si quieres hacerlo. Está bien. Lo tienes permitido.
  10. Mi mejor amigo me dijo una vez que la decisión más importante que alguna vez tomó fue amar a todos y todo. Él es la única persona que conozco que tiene un aura visible alrededor. No olvides amar este mundo, amar a las personas. Sé luz. Ya eres mía.