En este universo.

– ¿Me dirías algo?- pregunté
Él me miró, tragándose los nervios tan evidentes en su rostro, sabiendo perfectamente que lo que voy a preguntar es doloroso, pesado.

– Dime otra vez por qué me amaste, y dime por qué te fuiste.-

– Después de todos estos años, ¿es eso lo que vas a preguntarme?- agitó su cabeza, sin sonar sorprendido. – Te amé – dijo después de un rato – porque no podía evitarlo. Estabas atrapada debajo de mi piel. Eras el aire que creí que no necesitaba para respirar. Eras… peligrosa y magnífica. Eras el amor de mi vida. Y me fui porque no importa lo que hiciéramos, estábamos destinados a destruirnos el uno al otro.-

Me reí sardónicamente, y le sonreí a este hombre, y recordé a este chico que solía incendiarme, alguna vez. Los minutos pasaron y solo nos sentamos ahí, sorbiendo tazas de café como si fuera la cosa más común, actuando para todo el mundo como amigos poniéndose al día.

Me tragué todo el dolor que bloqueaba mi garganta como ácido y miré a este hombre que no había tenido el privilegio de ver crecer, pero que amé.. amo, aún en este tiempo, siempre y le pregunté,

-¿Crees que algún día dejaremos de amarnos?-

– No – dijo, desviando la mirada. – Pero creo que nunca estuvimos destinados a estar juntos.-