Para el chico que mató una parte de mí.

Me dijo que se quedaría conmigo.
Conmigo, la chica cuyas manos se deshacen en ansiedad cuatro veces por minuto,
la chica que no sabe diferenciar entre pasión y dolor,
la chica con un corazón permanentemente abierto, que necesita más
de lo que jamás podrá dar.

Dos años
de lo que creí que significaba eternidad
aplastados
bajo el peso de otra chica en su cama.

Me digo que no quiero recordarlo, que no necesito
recordarlo, pero cuando todo lo que me rodea
ha sido tocado por su recuerdo, no puedo evitar intentar
armar el rompecabezas de nuevo.

En realidad ya no duermo por las noches, ¿lo ves?
Mis sueños se convierten en pesadillas, cubiertas
en la imagen de él y ella, con la felicidad atorada
entre sus dientes,
mientras mi corazón se pudre con melancolía.
Algunas veces
los pedazos se caen cuando trato de besar otras personas;
los guardo en mi bolsillo, rápido y en silencio,
esperando que no noten su nombre llenar
los espacios que crean – no entiendo como
no lo sienten en mi lengua tan claro como yo,
como no sienten la manera en que me imagino tocando su rostro,
no el de ellos, en la oscuridad de habitaciones extranjeras.

Pero esta no soy yo pidiendo compasión,
esta no es una solicitud de lástima en forma de poema, este es
mi cierre. Esta es la tan esperada aceptación de aquello que me dejó
caminando por los pasillos de mi trabajo llorando, aquello
que causó una erupción volcánica de amargura e inquietud en mi
pecho. Esta soy yo
aceptando el hecho de que cuando lo besé
por última vez, sentí el nombre de ella marchando en su garganta.

Espero que ella le escriba poesía. Espero que consuma toda
la oscuridad dentro de su cabeza que él nunca me dejo alcanzar.
Espero que ella le haga ver que vivir falsamente no es una
manera de vivir cuando hay personas afuera que
darían su mundo y su corazón para garantizar que él viva
con un gozo que ellos jamás sentirán.
Espero que él tome nota del error que cometió.

Yo lo hice.

De los colores en mi piel

Quizá me rompiste el corazón
porque querías que
te escribiera un poema 

Quizá
querías saber
de una buena vez
qué hay en mi corazón 

Lamento decirte
que la herida es superficial
dicen mis viejos amores
-aquellos de los que
te ponías celoso-
que no dejarás cicatriz

Exagerando
un par de meses
hasta que tu marca
se desvanezca
y aún así
un poquito más
de lo que duró
tu lealtad

Aún así
un poquito más
de lo que tardaste
en buscar la eternidad
que nunca te supe dar
en los brazos de alguien
que no era efímera

La primera vez
que me besaste
no te detuviste ahí
así que tu puño y
tus labios
se volvieron uno para mí
quizá
eso te hizo sentir
valiente

La segunda vez
que pensaste
que yo no era
suficiente
decidiste dejar
manchas de colores
en mi piel
y yo intenté borrarlas
con disculpas

La tercera vez
dibujaste gotas carmesí
al lado de mi tatuaje
y aunque no combinaban
por un momento creí
que también serían
permanentes

Así que todas estas veces
creí que tenías razón
y las disculpas se volvieron
mi lengua materna 

Pero de alguna manera
me dolió más
el orgullo que la piel
y decidí marcharme
cuando en lugar de mi cuerpo
golpeaste mi corazón

Y cuando
no me detuviste
entendí que
el sonido de mis lágrimas
te gustaba más
que el de mi voz

Quizá
me rompiste el corazón
porque querías que
te escribiera un poema
aquí está:

 cobarde.