Reconocerte entre tus voces.

Hace tiempo amé a un chico especial. Atravesaba más operaciones en un año de las que una persona normal tendría en toda una vida y cada vez que salía de ellas, había algo diferente en él: su voz.

Nunca nos preocupamos mucho por ello, parecía rutinario verlo entrar y salir del hospital con tanta frecuencia. Recuerdo siempre esperar su llamada para reconocerlo desde la distancia, recuerdo sus bromas acerca de ello. ¡Nueva voz! Le decía al escucharlo por primera vez.

Si una persona más, me vuelve a decir que es momento de superar su muerte, voy a contarle nuestra historia. Una y otra vez, hasta que entiendan que nunca olvidas a la persona que te enseñó lo que era sentirse a salvo. Cuando extrañas a alguien y lo único que tienes son recuerdos, los repites en tu cabeza una y otra vez como una película; pero la realidad es que la memoria no es eterna y el paso del tiempo debilita hasta lo intangible.

Aún recuerdo cómo sonaba su voz el día que nos conocimos y la manera en que las palabras se paseaban desde su garganta la primera vez que me dijo te quiero. Cada pedacito de la vida que compartió conmigo está envuelto en voces diferentes y a veces encuentro en extraños, un tinte de ellas. Me rehúso a hablar con ellos de la misma manera en que me rehúso a usar sus colores favoritos con alguien más y a entablar una amistad con alguien que comparta su nombre.

Hay una ruta que lleva a mi casa que jamás tomo, porque implicaría pasar por el lugar en donde me prometió que siempre estaría a mi lado. Cuando es inevitable atravesarla, escucho los ecos de la promesa más bonita que una madrugada ha visto y mi alma se debate entre esbozar una sonrisa nostálgica y romper en llanto.

Hoy recuerdo los colores de su voz el día que nos vimos por última vez y me aferro a la memoria de sus llamadas por la madrugada. Cuando me aterra pensar que un día mis memorias de él se convertirán en silencio, me reconforta el saber que tengo una sinfonía de voces que recordar que me durarán el resto de mi vida.

 

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En este universo.

– ¿Me dirías algo?- pregunté
Él me miró, tragándose los nervios tan evidentes en su rostro, sabiendo perfectamente que lo que voy a preguntar es doloroso, pesado.

– Dime otra vez por qué me amaste, y dime por qué te fuiste.-

– Después de todos estos años, ¿es eso lo que vas a preguntarme?- agitó su cabeza, sin sonar sorprendido. – Te amé – dijo después de un rato – porque no podía evitarlo. Estabas atrapada debajo de mi piel. Eras el aire que creí que no necesitaba para respirar. Eras… peligrosa y magnífica. Eras el amor de mi vida. Y me fui porque no importa lo que hiciéramos, estábamos destinados a destruirnos el uno al otro.-

Me reí sardónicamente, y le sonreí a este hombre, y recordé a este chico que solía incendiarme, alguna vez. Los minutos pasaron y solo nos sentamos ahí, sorbiendo tazas de café como si fuera la cosa más común, actuando para todo el mundo como amigos poniéndose al día.

Me tragué todo el dolor que bloqueaba mi garganta como ácido y miré a este hombre que no había tenido el privilegio de ver crecer, pero que amé.. amo, aún en este tiempo, siempre y le pregunté,

-¿Crees que algún día dejaremos de amarnos?-

– No – dijo, desviando la mirada. – Pero creo que nunca estuvimos destinados a estar juntos.-

Pero no digas una palabra.

Cuéntame acerca de esta chica que te hace vibrar ahora, dime si te toca de la manera en que yo lo hacía, dedos entrelazados en tu nuca, recorriendo tu piel, cabello, labios, como si fueras territorio desconocido que anhelo explorar –

¿O acaso ella te sujeta con delicadeza, de la manera en que yo nunca lo hice? 

¿Te sostiene en una sinfonía de amor desavergonzado, no tiene miedo de beberte, te ama de la manera en que lo mereces?

¿Tiene un rostro hermoso con ojos amables, es hermosa de la manera en que cuenta?

¿Dice tu nombre con fragilidad en donde yo lo decía con firmeza? ¿Es suave en los lugares en que yo era un rayo de intensidad? ¿Mantiene tu corazón en calma a diferencia de las marometas que yo le provocaba?

¿Me darías paz diciéndome que sí, ella no es yo y ella no tiene mi pasión y la manera en que tomé tus piezas rotas y escondidas pero también me dirías que ella es correcta en todas las maneras en que yo nunca lo fui y que tiene más que suficiente para hacerte feliz porque yo siempre fui un huracán en los lugares que tú deseabas preservar?

Así que cielo, cuéntame acerca de esta chica que te hace vibrar ahora. Dime que ella te ama de la manera correcta. 

Ojitos verdes.

Recuerdo el día en que la conocí. Por ahí de una década atrás, una niña sentada en silencio y mi desesperación por conocerla como si supiera lo mucho que cambiaría mi vida. Crecimos juntas. Hicimos la rutina soportable e incluso divertida, con juegos inventados e interminables risas.

Estuvo a mi lado la primera vez que me rompieron el corazón y yo estuve ahí cuando una mentira le robó el brillo a sus ojos. Lloramos, maldijimos, odiamos y vertimos nuestros corazones en la otra hasta que aprendimos a respirar de nuevo. El brillo volvió a sus ojos, mi corazón sanó y enfrentamos el mundo como hermanas una y otra vez.

Me vio caer al lugar más oscuro e incluso cuando todos me dieron la espalda, ella extendió su mano hacia mi y me llenó de amor mientras yo encontraba la salida.

A veces creo que conocerla fue el regalo que el universo me dio para compensar todas las malas jugadas que me ha gastado a lo largo de mi vida y que, el hecho de que siga aquí es un recordatorio de que hay mejores días por venir. Es la parpadeante esperanza de que la vida no es tan mala si alguien como ella existe tan cerca de mí. Incluso en los días en que la depresión nubla mis ganas de seguir adelante, una palabra de ella enciende la luz y me hace olvidar que algo como la oscuridad existió alguna vez.

Podría escribir mil palabras y ninguna le haría justicia a su corazón. En armonía con su mente perfectamente creativa, ambos son enormes y están llenos de los sentimientos más bonitos que uno puede encontrar: hay amor de sobra, perdón para repartir y en los días en que las cosas van mal, casi siempre deja que gane la bondad.

Es curioso como puede ser una artista y a la vez ser ella misma la pieza más bonita y original que el interior de cualquier museo ha visto.

¿Crees en las almas gemelas?

Creo que nunca son románticas. Esa clase de amor te orilla a esforzarte por la personalidad correcta, la que te haga ser amado y luego a comprometer partes de ti que podrían alejar al otro. Te conviertes en lo que quieres ser, no en la esencia de ti. Las almas gemelas son otras personas, quienes te ven en realidad y se muestran igual y aprenden a conectar con cada pedacito de tu corazón. Quizá tus padres o un amigo de la infancia que siempre recuerdas con cariño.

Pero si tienes suerte, esa persona será tu mejor amiga, tu hermana. Ella lo es.

Hola, extraño.

Tiene mucho tiempo que no coincidimos en el mismo espacio. A veces me pregunto que pasaría si nos conociéramos hoy. ¿Nos amaríamos de la misma manera en que nos amamos hace tantos años?

No soy la misma persona que conociste hace algunos años. Mis flores favoritas ya no son las gerberas y mi corazón ya no se emociona con los poemas que alguna vez compartimos. Solía detestar a Van Gogh y el día de hoy no pasa un día sin que vea sus girasoles y sienta su tristeza a través de las pinceladas. Mi canción favorita ha cambiado al menos una docena de veces y aquellas que cantábamos a todo pulmón hoy no las puedo escuchar.

Tiene un par de años que dejé de pintar y ya no me avergüenza cantar frente a extraños. Mis libros favoritos me aburren hoy, hay actores que ya no soporto y personas que amaba y han olvidado mi nombre.

Pero supongo que hay cosas que siguen igual. Aún me asustan los truenos y la oscuridad, sigo siendo terrible al volante y todavía no sé estacionar en paralelo. Lloro con las mismas películas que antes y también me muevo con mi control en los videojuegos. Todavía no puedo pronunciar Bethlehem y conservo los souvenirs de nuestro pasado.

Sin embargo, en todo este viaje de personalidades, la mayor constante es que las letras que mis manos escriben siguen siendo tuyas.  Toda mi creatividad consiste, en menor o mayor medida, en ti. No has dejado de ser un tema recurrente en mis escritos y por más que me gustaría escribir acerca de otra cosa, nuestra historia demanda ser contada. Ahora, no estoy segura de llamarle poemas y prosa a lo que escribo acerca de ti, quizá un título más apropiado sería leyenda; a veces no estoy segura de si realmente existimos de esta manera o solo es mi mente idealizando lo que pudo haber sido… Pero si de algo estoy segura es que ya no somos la realidad que plasmo en letras.

Lo que intento decir, no solo es que no soy la persona de la que te enamoraste, sino que no soy la persona que se enamoró de ti.

Tienes un corazón de oro, princesa.

Creo que estabas enamorado de mí y que alguna vez de verdad me amaste,
Y creo que el amor no se va a ningún lado.
Creo que una vez que amas a alguien, siempre lo amarás.
Entonces lo entiendo-
Es muy posible desenamorarte de alguien y aún amarlo.
Así que cuando dices que aún me amas,
Sé que ya no estás enamorado de mí.
Porque creo que si estás enamorado de alguien, quieres hacerlo funcionar y no te marchas.
Yo me marché, pero únicamente porque no tenía opción.
Cielo, yo quería hacerlo funcionar pero me dejaste ahí, parada.
Y me dolió. Dios mío, me dolió.
Pero ahora he decido conocer mi valor,
Apreciarlo,
Y saber que no necesito perseguir un amor que no quiere ser atrapado.
No persigas ningún amor.
Deja que el amor te persiga, princesa.
Conoce tu valor, tú dulce dulce niña con el corazón de oro.

insp.

Letras sin pies ni cabeza pero con mucho corazón.

Éramos casi niños cuando nos conocimos
Y crecimos juntos y yo conocí a Dios en tu sonrisa.
Te escribí poemas mientras tú tocabas melodías al ritmo de mi corazón.

Siempre he amado tu cara limpia y sin barba porque me recuerda a la primera vez que nuestros ojos se encontraron
Somos mayores ahora
Pero mi corazón te ama como la primera vez que te vi a lo lejos
Y siempre me has amado rubia y por mucho que me prefiero a mí misma en colores más oscuros, siempre escojo la luz.
Me prometiste por siempre y calma pero yo era un huracán destinado a destruir cada cosa hermosa a mi alrededor
Y así lo hice
Y te fuiste y lloré pero descubrí que siempre volvías
Y siempre me prometo a mí misma no arruinar la perfección que nuestras manos entrelazadas crea
Pero lo hago
Y vuelvo a noches sin descanso y a chicos que jamás me amarán con la pureza con que tú lo hiciste

La última vez que intente volver a ti
Descubrí que finalmente
Habías aprendido a decirme que no.

Hemos terminado tantas veces
Como he teñido mi cabello
Y tal vez no es una coincidencia
Tal vez
Cada vez que te vas
Siento la necesidad de convertirme en alguien más
Alguien que no te extrañará
Que no pensará más en ti
Alguien que ya no conoces.
Y cada vez que decimos adiós yo tiño mi cabello
Y tú dejas tu barba crecer
Como una especie de revolución
En contra del otro.

Así que la última vez que dijiste
Que ya no me querías en tu vida
Decidí que quería ver el mundo
Y así lo hice
Esperando que parecieras pequeño en comparación
Estaba equivocada.
No importa donde esté parada,
Mi corazón duele de la misma manera.

Final alternativo

Quizá algún día vuelvas. O quizá no lo hagas, pero no puedo seguir haciéndome esto. No puedo seguir sintiéndome culpable y ahogándome en nostalgia de lo que alguna vez fuimos. Con mi alma cayéndose a pedazos decidí perderte porque eso significaba que tú serías feliz. Sé que si hubieras vuelto a mí como siempre lo hacías, no estarías bien. Y yo jamás estaré bien si tú no lo estás… Necesito saber que hay alguna manera en que personas como nosotros terminen bien. Que “estar bien” es una posibilidad y que quizá solo no hemos encontrado la manera de lograrlo. Tiene que haber un final más feliz que el que tuvimos. Tiene que haber una mejor historia. Nos la merecemos. Tú te mereces una mejor historia. Incluso si eso significa que no terminará contigo volviendo a mí.

 

 

insp. (idea) the sea of tranquility.

Canasta de margaritas.

El primer año que viví sola
compre muchas cosas para mi apartamento
Y mientras estaba en la calle comprando
herramientas color rosa que jamás aprendí a usar
Vi una canasta de margaritas
Y era hermosa
Pero mi apartamento no estaba terminado aún
Así que pensé:
Vendré por ella cuando esté
listo.
Pero nunca lo hice
Y aún el día de hoy
pienso en esa canasta de margaritas
Y aún deseo haberla traído a casa
Y algunas veces me pregunto
Si yo soy esa canasta de margaritas
por la que nunca volviste
Y tú eres el hogar
que no estuvo listo para mi.