Confesiones, parte II.

 

Besé a otro chico
Y por primera vez no rogué por tu sabor cuando mis labios se encontraron con los suyos.
Y cuando sus manos quemaron marcas de mordidas en mi piel
Cielo, me sentí viva de nuevo.
No te confundas, siempre serás el primer chico que me prendió en fuego cuando estaba ahí parada con mis brazos extendidos, diciendo “ámame”.
Pero aquí,
Con este chico
que no podría parecerse a ti
Incluso si lo intentara
Estoy comenzando a sentirme bien de nuevo, como si los suspiros de ti se hicieran más y más débiles;
Casi puedo escucharme decir
“Finalmente te estoy dejando ir”.

Tienes un corazón de oro, princesa.

Creo que estabas enamorado de mí y que alguna vez de verdad me amaste,
Y creo que el amor no se va a ningún lado.
Creo que una vez que amas a alguien, siempre lo amarás.
Entonces lo entiendo-
Es muy posible desenamorarte de alguien y aún amarlo.
Así que cuando dices que aún me amas,
Sé que ya no estás enamorado de mí.
Porque creo que si estás enamorado de alguien, quieres hacerlo funcionar y no te marchas.
Yo me marché, pero únicamente porque no tenía opción.
Cielo, yo quería hacerlo funcionar pero me dejaste ahí, parada.
Y me dolió. Dios mío, me dolió.
Pero ahora he decido conocer mi valor,
Apreciarlo,
Y saber que no necesito perseguir un amor que no quiere ser atrapado.
No persigas ningún amor.
Deja que el amor te persiga, princesa.
Conoce tu valor, tú dulce dulce niña con el corazón de oro.

insp.

Final alternativo

Quizá algún día vuelvas. O quizá no lo hagas, pero no puedo seguir haciéndome esto. No puedo seguir sintiéndome culpable y ahogándome en nostalgia de lo que alguna vez fuimos. Con mi alma cayéndose a pedazos decidí perderte porque eso significaba que tú serías feliz. Sé que si hubieras vuelto a mí como siempre lo hacías, no estarías bien. Y yo jamás estaré bien si tú no lo estás… Necesito saber que hay alguna manera en que personas como nosotros terminen bien. Que “estar bien” es una posibilidad y que quizá solo no hemos encontrado la manera de lograrlo. Tiene que haber un final más feliz que el que tuvimos. Tiene que haber una mejor historia. Nos la merecemos. Tú te mereces una mejor historia. Incluso si eso significa que no terminará contigo volviendo a mí.

 

 

insp. (idea) the sea of tranquility.

Lecciones que aprendí demasiado tarde por Meggie Royer

Disclaimer: Traducción, nada es mío, original click aquí.

Algunas veces las personas no te aman como deberían

porque no saben como amarse a sí mismas.

Incluso las medusas desearían poder voltear las cosas

y dañarse a sí mismas de vez en cuando.

Sabes, jamás he visto a un superhéroe

que no tuviera un corazón ondeando una bandera blanca

de rendición en su interior.

Quizá la risa es la manera en que las cuerdas vocales hacen el amor.

Y esas sonrisas que luchan para

llegar a la comisura de la boca, son como esos niños

que eran demasiado débiles para resistir en los pasamanos

por más de veinte segundos en el área de juegos.

Las marcas de nacimiento son solamente la manera que la piel tiene

de marcar el mapa del tesoro dentro nuestro.

Así que créeme cuando te digo que lo de afuera

sí importa algunas veces.

Solo porque tu llamada se fue al buzón de voz

no quiere decir que del otro lado no hay alguien

deseando tener el coraje

de contestar el teléfono.

Algunas veces tu corazón puede sentirse tan pesado,

como un camión de carga; pero eso solo quiere decir

que hay muchos rayos de luz trabajando para sostenerlo.

Y cuando un hombre te espera en un estacionamiento oscuro

tienes que saber que no deberías tener que sostener tus llaves

como un arma para mantenerlo alejado;

toda esa luz dentro de ti

debió haber puesto sus ojos en fuego.

Perdonar no es bajar el arma,

es aprender a besar a la otra persona

soltando el gatillo.

Agradece a tu ex.

Disclaimer: Traducción, nada es mío, original click aquí.

Gracias por discutir conmigo. Me enseñaste la manera correcta de estar en desacuerdo, así como la manera incorrecta. Me empujaste al límite, y ahora sé que no debo llegar ahí nunca más.

Gracias por cuestionar cada gesto romántico que hice. El hecho de que creyeras que no eran más que intentos de cubrir secretos oscuros solo remarcó la necesidad de estos. Me enseñaste que soy más que capaz de ser romántica. A un punto casi patético, al grado de “Diario de una pasión”, “amor a primera vista”.

Gracias por compartir conmigo. Música estrepitosa de bocinas ruidosas. Equipos peleando con fans inquebrantables. Amigos fieles y una familia perfecta. Me enseñaste que puedo compartir las facetas intrínsecas de mi vida con alguien más. Y que cuando esos momentos duran más que nuestra relación, está bien pensar en ellos y recordarte.

Gracias por las tardes aburridas, sentados en el sillón. Mientras me quejaba de las interminables y múltiples noches en casa, con nada más que un six-pack, un control remoto y las temporadas de The Office; me di cuenta de mi afecto por la simpleza. Me enseñaste que soy más que capaz de soltar una botella de Jack Daniels y tomar un libro de cocina.

Gracias por la pérdida de afecto. Me enseñaste que la falta de cumplidos, la ausencia del toque físico y los lados separados de la cama, de hecho, me afectan. He aprendido que necesito la reafirmación física y la afirmación verbal de vez en cuando. También he aprendido que dicha necesidad, es aceptable.

Gracias por amarme. Hubo momentos, en que, sin duda alguna me hiciste la persona más feliz que jamás he sido. Hubo tiempos en que una mirada, un chiste local, un beso cálido, y una canción compartida, contigo, me llevaron dentro un mundo de besos y mariposas. Me enseñaste que soy capaz de ser así de feliz, otra vez.

Gracias por enfrentar una decisión difícil conmigo. Me enseñaste que puedo sobrevivir la peor situación imaginable. Que puedo sobrevivirla contigo. Y, eventualmente, la puedo sobrevivir sin ti. He aprendido que no puedo cambiar las decisión que tome, pero puedo aprender a vivir con ellas.

Gracias por dejarme. Puede que me haya convertido en un desastre. Un blanco fácil. Un concentrado de malas decisiones. Pero fui yo. Cada oscura. Retorcida. Horrible faceta de mi. Y al destrozarme, me enseñaste a construirme de nuevo.

Gracias por reconectar. La habilidad de ver cambios palpables. Transformaciones realistas. Y hábitos persistentes, remarcados con la necesidad de ciertas acciones. Me enseñaste que está bien voltear y echar una mirada a lo que fue. Sólo no demasiado tiempo.

Gracias por las llamadas ignoradas. Tu salida directa y decisiva de mi vida, fue el acto más humano de toda nuestra relación. Te odié por eso, pero fuiste el más fuerte de los dos. Me salvaste de mi misma. Y me enseñaste que puedo vivir en un mundo en donde tú ya no existes y florecer.

Gracias por impactarme.

Gracias por cambiarme.

Y, finalmente, gracias por ayudarme a crear un yo que es amado. Por alguien más.

Traducción, nada es mío, original click aquí.